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Author: Colaborador

Non gogoa han zangoa: Pico Duarte

Como amante de la aventura y fanática de salir a “montear” tenía curiosidad de subir el Pico Duarte. Nunca lo había considerado seriamente pero lo tenía previsto como uno de esos planes que “alguna vez en la vida”  levaría a cabo. Un día surgió el tema y algunos mostraron interés en hacerlo. Así comenzó a armarse el plan y de un día para otro ya habíamos reservado el tour de lo que sería la hazaña más emocionante de nuestras vidas.

Además de hacer ejercicios para estar en buena forma, teníamos que conseguir una larga lista de cosas: casas de campaña, sleeping bags, abrigos y zapatos (toda una odisea) para escalar. La más afortunada de todos fue Sarah, quien compró unos tenis de RD$350 y con ellos anduvo sin contratiempos y más cómoda que los demás.

Increíblemente, estábamos por encima de las nubes, a 3,087 metros, en el punto más alto del Caribe. Foto: A. Amador.

Así llegó el día de lanzarnos a la aventura. Tomaríamos una de las rutas más duras: comenzaríamos en la Ciénaga de Manabao, Jarabacoa, atravesaríamos el Parque Nacional Armando Bermúdez y terminaríamos en el punto inicial. La primera noche en la caseta de Compartición supimos lo que es congelarse a 0 ºC. Al  ía siguiente, subimos hasta el pico y de allí bajamos hasta el Valle del Tetero. Un día de descanso, y luego  egresamos hasta el punto de partida. Las anécdotas e historias podrían llenar un libro. Pero el momento más memorable fue llegar hasta el pico después de dos días de caminatas interminables. Lograr subir a la cima, ver el busto de Duarte y la famosa bandera. Por suerte el cielo estaba despejado y pudimos apreciar el impresionante paisaje. En pocas ocasiones había sentido una satisfacción tan grande como la de ese momento. Increíblemente, estábamos por encima de las nubes, a 3,087 metros, en el punto más alto del Caribe. Valió la pena.

El difícil trayecto puso a prueba no sólo nuestras condiciones físicas, sino la fuerza de voluntad de cada uno. Aunque hubo momentos para compartir, reír y disfrutar de los paisajes, también los hubo en los que nos preguntábamos en qué rayos nos habíamos metido y otros en los que las lágrimas y algunas malas palabras salían al aire por cansancio o dolor. En ese momento, la mente jugaba el rol principal, pues para llegar no sólo es necesario poder, sino que también el deseo de lograrlo. Como dice un viejo proverbio vasco que repetimos sin cesar durante el viaje: “Non gogoa han zangoa” (Donde van tus pensamientos, van tus pasos). Y así fue.

La cortina de humo piramidal

Una pequeña inversión (de 5,600 pesos por lo general), más una red social era igual a dinero rápido y fácil. También la fórmula idónea para atraer y cercar a ingenuos inversores universitarios de entre 16 y 25 años que solo quieren “obtener recursos sin dar un palo”. Entrar en la pirámide financiera era la actividad de moda en febrero. Twitter y BlackBerry se convirtieron en las plataformas de promoción por excelencia. Hasta que la estafa cayó y el popular juego que garantizaba un retorno de hasta 45,000 pesos, pasó a ser una alegría para algunos y un lamento para otros.

El esquema piramidal fue creado por el estadounidense, de origen italiano, Carlo Ponzi en 1919. Pero su práctica (con modalidades disímiles) ha sido recurrente. La última estafa global ha sido la de Bernard Madoff (Estados Unidos) en 2008. Su sociedad inversora, intermediaria en la compra y venta de acciones, animaba a la vez a ricos estadounidenses, extranjeros y entidades financieras a invertir sus ahorros en la firma, prometiéndoles altos beneficios que servían para pagar el retorno de los primeros.

El reciente fraude desembarca en dominicana de la mano de Global Gifting Connection (GGC). Una entidad foránea que se presentó ante sus señuelos como una firma de Donaciones Solidarias. La idea era registrarse en su web, previo a una invitación, para invertir 1,800; 5,600 o 18,800 pesos y lograr además que otros 15 lo hicieran, creando una pirámide. Así, la cabeza garantizaba la recepción de los beneficios prometidos. Los otros 15 debían llevar a cabo el mismo proceso para lograr su recompensa.

“La pirámide capta recursos de forma rápida. Es en la práctica una estafa financiera. Los promotores timan a sus clientes tras escapar con el dinero cuando acumulan sumas determinadas, son sorprendidos o cuando el negocio es insostenible”, explica Luis Torres, profesor de Finanzas de INTEC.

Un estudiante de Administración de 20 años, de una universidad cuyo nombre preferimos omitir, al igual

que su identidad, ganó 15,000 pesos tras aportar el monto mínimo. “No me parecía una estafa, sino un semi-san”. No todos corrieron con la misma suerte. Otro, de Medicina de otra universidad, de 19 años, que invirtió 5,600 se lamenta de no haber recuperado siquiera su inversión. Se calcula que unos 12,000 jóvenes de clase media participaron en este sistema, según datos publicados en la prensa.

“Las pirámides son muestras de la codicia desenfrenada y del deseo de aprovecharse del otro; la ignorancia de creer que el dinero crece por sí solo sin antes pasar por la creación de algún valor”, apunta el analista financiero Alejandro Fernández en su columna de Diario Libre.

En el trasfondo de este negocio se cuelan otras realidades. Los valores han cambiado y la gente quiere dinero sin esforzarse, añade Andrea Paz, economista, egresada de INTEC y directora de Investigaciones, Emprendedurismo e Innovación de esta universidad. Y acentúa una causa de mayor peso: “Hay pocas oportunidades de empleo para los jóvenes”. Un problema estructural que constata la última estadística de la Organización Internacional del Trabajo: la tasa de desempleo juvenil llega al 29.9%.

El entramado piramidal se ha derribado por el momento. La Superintendencia de Bancos, tras un comunicado de advertencia, ha cerrado la página GGC y el caso está en manos de la justicia. Esto no significa, sin embargo, la desaparición total de este negocio fraudulento.

¡No dejes que te engañen!

• La superintendencia de Bancos advierte de que: “Ninguna entidad que no esté aprobada por la Junta Monetaria y registrada en dicha institución puede ofrecer servicios de captación de recursos”. Es decir, investiga la legalidad de la organización o solicita ayuda a conocidos expertos en temas financieros.

• Evita la participación en negocios que operen bajo el lema “regístrate tú y trae a dos más”, como sugiere la entidad reguladora, o en aquellos que prometan ganancias colosales en poco tiempo.

• Denuncia este tipo de actividades ilícitas en el centro de atención al usuario de la Superintendencia, en Unicentro Plaza, en la Av. 27 de febrero; o bien ante la Fiscalía del Distrito Nacional. 

• No confundas el negocio de marketing directo y de redes sociales con las pirámides fraudulentas. El primero -por ejemplo empresas como Amway, Avon, Jafra-, obtiene sus beneficios de la comercialización de productos y servicios a través de su red de socios, matiza el mercadólogo Aquiles Julián en su Blog. Son compañías de ventas directas legales, registradas y con domicilio público. En cambio, lo segundo logra las ganancias de la promesa de una rentabilidad descomunal sin que implique trabajo alguno para los inversores.

@ Haití

¿Qué hace un inteciano en las “larguísimas” vacaciones inter trimestrales? Dormir, ir al cine o a la playa y cualquier otra cosa a la que habitualmente renuncia en las doce semanas intensas que sólo dan para proyectos y exámenes. Pero la creatividad y la innovación también se aplican al modo en que se invierte el tiempo libre. Por ejemplo, mi viaje a Canaán, un domingo de octubre. ¿La de Israel, de peregrina? ¡NO! La de Haití, a 8 horas de casa.

Decidí unirme a la convocatoria que hacían Funglode y la Fundación Un Techo para Mi País a ser voluntaria de la construcción, de modo que entre compromisos laborales preparé mi maleta, mis provisiones de galleticas y enrollé el sleeping back que me acompañarían a la experiencia más intensa de mi vida. Las ocho horas del viaje, desde las 12:00 a.m. hasta las 8:00 p.m., fueron un “cachú” comparadas con lo que vendría luego, pues cuando llegó el momento de abandonar el bus “moderno” con aire acondicionado, el calor y las sucesivas jornadas de trabajos se hicieron agobiantes.

Atardeceres que compensaban nuestras jornadas.

Con Un Techo para Mi País llevamos de la teoría a la práctica eso de cambiar la vida a una familia en dos días.Con colaboraciones, esta ONG pone a la disposición de los voluntarios, los llamados “techeros”, los materiales para construir una casa sin que seamos arquitectos o ingenieros, y cambiar una de lona y palos mal armada por un techo digno.

Durante mis 8 días en Haití descubrí que la excelencia en lo que hacemos depende de nuestro compromiso con la causa y que los equipos comprometidos encuentran un punto de integración para romper los paradigmas, que es parte de la esencia inteciana. Muchos jóvenes latinoamericanos llegaron a Haití con la esperanza de generar cambios para los que ya estaban olvidados, abandonaron la comodidad de sus casas para construir un mejor mañana.

Es verdad que no estuve en la playa pero termine más bronceada de lo normal. Comprendí que las brechas que existen en el mundo se pueden acortar. Que señalar un problema no te da la misma satisfacción que ser parte de la solución. Que dormir en el suelo durante una semana, soportar aguaceros, comer lo que aparezca, pagar por bañarse en tres paredes (con vigilancia de mis compañeras) con una cubeta de agua, sin celular ni acceso a la red, se puede.

En pocos días se construyeron más de 300 casas, cambiamos realidades de muchas familias que hoy tienen un techo para albergar sus hijos o sobrellevar su vejez y una vez más comprobamos que las barreras del idioma y la distancia NO EXISTEN.

Es cierto que no todos los proyectos de ayuda social son iguales pero te invito a descubrir lo que es invertir tu tiempo en el servicio comunitario. En las redes sociales puedes encontrar instituciones serias que se dedican a estos fines. Como decía la madre Teresa de Calcuta “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Un prototipo de velocidad

Estudiantes de distintas áreas preparan un vehículo de carrera para competir en Michigan

Ocho estudiantes de INTEC han puesto su ilusión en una carrera que no se da en las aulas sino en una pista. Su verdadera competenvcia no será contra otros automóviles, aunque los habrá, sino con cumplir todos los pasos necesarios para poner su automóvil a punto y listo para correr. Alejandro Calvanese, de Ingeniería Mecánica, y seis compañeros de distintas disciplinas y niveles, llevan  alrededor de año y medio enfrascados en el diseño de un automóvil Fórmula SAE, una competencia organizada y reglamentada por la Society of Automotive Engineers (SAE) desde 1978.

“Tenemos que diseñar, fabricar, probar y llevar a competencia un vehículo tipo fórmula”, dice Calvanese, líder del proyecto. “Además del diseño, se trata de la estructurar una compañía, pues así lo exige el reglamento. Tienes que diseñar el carro, organizar un grupo de trabajo, recursos, patrocinio”, agrega. El equipo ha constituido la compañía Intec Fórmula SAE a cuyos estatutos se atienen en el día a día de su proyecto, para el que cumplen horarios y responsabilidades.

Cuentan con la asesoría de los profesores Manuel Pool, de Ingeniería Mecánica y María Penkova, encargada del laboratorio de Mecánica.

El prototipo es evaluado por pruebas dinámicas y estáticas: diseño, costo y análisis de manufactura, presentación y economía de combustible. Pero la prueba más difícil y de mayor puntuación es la de su resistencia o Endurance, una competencia de 22 vueltas de un kilómetro cada una. Según Calvanese, sólo el 30 por ciento pasa todas las pruebas antes del Endurance, y sólo el 10 por ciento termina esta competencia.

El grupo se prepara para ir a Michigan en 2012, el certamen más importante de Fórmula SAE, pero antes esperan hacer un pequeño recorrido por otros circuitos menores, pues también se compite en Alemania, Inglaterra y Brasil.

El equipo
Carlos Ariel De Jesús, coordinador (Ingeniería Mecatrónica), Alejandro Calvanese (Ingeniería Mecánica), Israel Almeida (Ingeniería Aeroespacial del Programa 2+2 INTEC/Penn State), Omar Bergés  (Ingeniería Mecánica), Edgardo Villamán (Ingeniería Industrial), responsable de ergonomía y seguridad; Juan José Jáquez (Medicina), a cargo de la puesta a punto del motor; Sharon Schnabel (Ingeniería Industrial), Martha Valenzuela (Mecatrónica), a cargo de la electrónica y Rafael Brito, responsable de relaciones públicas y mercadeo.

 

“El Metro de SD es único en su forma de construcción”

Cuando se inauguró el Metro de Santo Domingo muchos dominicanos se sintieron con juguete nuevo. Muchas personas, hasta de Santiago, se apuraron a abordarlo, aún sin nada que buscar en Villa Mella.

¿Cuántos realmente se han preguntado el desafío tecnológico y de ingeniería que costó construirlo?

De acuerdo con Leonel Carrasco, subdirector de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), quien expondrá este viernes 19 sobre “La tecnología detrás del Metro de Santo Domingo”, este sistema es único en el mundo puesto que es el primero que se construye con la participación de ingenieros locales en lugar de la modalidad llave en mano.

“Los dominicanos tuvimos que prácticamente obligar a esos emporios internacionales a (confiar en) que nosotros podíamos también ayudar en la construcción del metro”, dice Carrasco. Así, la parte electromecánica y de material rodante y de rieles fue instalada por las empresas extranjeras mientras que toda la obra de ingeniería civil estuvo a cargo de una contraparte dominicana.

Las razones para exigir esta modalidad mixta se encuentran en los costos. Según el ingeniero, la opción llave en mano se encontraba varias veces por encima de los US$700 millones que costó la obra, puesto que pudieron utilizar materiales y mano de obra a precios locales y gracias a que se cuenta con una industria nacional que produce arena, grava y gravilla de muy buena calidad, una industria dominicana que fabrica acero y fábricas de cemento.

No significa que no hubo grandes desafíos de ingeniería, que pudieron sortearse con la asesoría de personal del Metro de Madrid.

Según el funcionario, su presentación, dirigida principalmente a estudiantes y profesionales de la ingeniería aunque abierta al público en general, se concentrará en contar la manera en que se fueron resolviendo las distintas problemáticas afrontadas a lo largo de la construcción. “Haremos un recuento de cómo los ingenieros dominicanos tomaron en sus manos el asesoramiento de los técnicos del Metro de Madrid y con esa asesoría nos responsabilizamos de la parte civil de la obra, 14 kilómetros y medio”, comenta Carrasco.

Un médico en un colmado banilejo

Gallos, mangos, bachatas, yaniqueques, motores, arepas y algunas que otras “R’s” mal puestas han sido parte fundamental de las 11 semanas que he pasado entre la comunidad de El Llano en Baní. Esperé mucho tiempo para llegar aquí (casi cinco años) y sin duda ha sido una experiencia invaluable en mi formación como doctor en Medicina, no por los conocimientos adquiridos pero por el compartir cotidiano con la gente de estos pueblos, por el trabajo comunitario realizado y por la calidad humana que se adquiere en el proceso.

A diferencia de la vida en la ciudad, la vida en una comunidad rural es muy tranquila, simple y con problemáticas sociales totalmente distintas a las de sus contrapartes urbanizadas, además de situaciones de salud muy particulares que desafían las destrezas de los estudiantes que trabajamos allí por los limitados recursos con los que contamos para resolver o manejar lo que aqueja al paciente.

Desde las 8:00 AM hasta el mediodía se labora en las UNAP (Unidad Nacional de Atención Primaria) brindando asistencia en las diferentes tareas clínicas como consultas diversas (Ginecología y Obstetricia, Medicina General, Pediatría), jornadas de vacunación, emergencias, visitas domiciliarias y seguimiento a pacientes.

La otra parte del Internado de Medicina Social es el trabajo comunitario, el cual insisto es lo más importante y el centro de este ciclo de Pasantía Rural. Sólo por este medio se puede impactar la comunidad y la salud colectiva positivamentey con efectos duraderos.

Preparar charlas sobre prevención, visitar enfermos, darse un baño en la rigola (canales de riego), programar operativos y hacer amigos con quienes pasar un buen rato, todo esto es parte de la atención primaria en salud e influye directa e indirectamente sobre el medio en que nos desenvolvemos.

Las incontables horas de trabajo y de sudor son bien pagadas, y aunque no hay una remuneración en efectivo, he recibido algo más grande que lo material. Obtener una sonrisa en cada casa, que te brinden un café o un vasito de jugo, que te regalen una funda de mangos, un heladito de leche con pasas en fundita o solamente que te inviten a sentarte bajo una mata a conversar es señal del cariño que te has ganado y de que ya eres parte de ellos, además de ser una muestra de que logramos nuestros objetivos y de que el trabajo está hecho.

El calor es inclemente, más de una vez mis compañeros se han referido a un sol mellizo que colabora con las interminables horas de calor de la faena. Y a pesar de lo incómodo que resulte salir a trabajar en tales condiciones y sin el confort que nos rodea en nuestras casas, no nos faltan las ganas de ir a nuestros puestos y servir a nuestra comunidad, porque al final de cuentas para eso estamos estudiando… para servir, proteger y devolver la salud a quienes lo necesiten sin importar cómo, cuándo, ni dónde.

Esta es una pequeña parte de mi historia en El Llano. Cada médico interno que pasa por este ciclo y por las diferentes comunidades de la provincia Peravia ha tenido vivencias impresionantes. Yo sólo quería compartir las mías con ustedes mientras me como unas masitas con refresco rojo en este colmadito.

¿Qué hace el Rector de INTEC?

[sws_red_box box_size=”630″] Miguel J. Escala – Rector [/sws_red_box]

Estoy seguro que muchos se preguntan sobre qué hace el rector de INTEC. Unos porque no lo ven, otros porque lo ven mucho, otros porque sienten que hay cosas que no se resuelven con la rapidez que quisieran y otros porque lo ven por múltiples lugares al mismo tiempo. No puedo contarles todo lo que hago en un día, pero sí les puedo decir que puedo pasar de una discusión curricular a una reunión sobre un proyecto ambiental, a una visita de una universidad extranjera, a una llamada de otro rector para invitarme a un encuentro o a reuniones administrativas. Los temas cambian, pero trato siempre de no perder de vista la Visión que tenemos que lograr y el seguimiento a los proyectos de la Estrategia INTEC 2012. Algo que disfruto, y a lo que a veces quisiera dedicarle más tiempo es a recibir visitas de estudiantes.

Hoy quisiera referirme a una reunión que tuve con una estudiante que entre otras cosas se lamentaba de la falta de materiales en nuestra biblioteca sobre el tema de la inflación. Me lució extraño y le pedí un día para hacer una búsqueda completa.

Decidí desde mi casa jugar con el catálogo de la biblioteca, como ustedes pueden también hacerlo. Recordé que la primera terminal a la que me conecté en mi vida estaba en la Biblioteca de Penn State cuando fui a estudiar en 1984. Las PCs apenas comenzaban a conocerse y lo que existía eran terminales conectadas a un computador central (main frame). El sistema, que se llamaba “LIAS”, no tenía acceso remoto, por eso una terminal de “LIAS” era mi primera parada en la biblioteca. Buscar en otras bases de datos era una actividad nocturna, cuando la conexión telefónica Dialog resultaba más económica. Uno pagaba los minutos de conexión. El INTERNET era algo muy cerrado y casi secreto.

Con las facilidades de hoy, y con lo que ofrece la biblioteca de INTEC, abrí nuestra web, un click en Biblioteca, otro en Catálogo en Línea y ya estaba en mi búsqueda. Marqué Alerta, la cual registra las publicaciones periódicas (revistas) en español y di un click en Búsqueda Avanzada. Coloqué la palabra “inflación” en el campo de Títulos y encontré 146 artículos. Luego recordé que desde el comienzo podía seleccionar Buscar en todas. Así lo hice. Fui a Bases de Datos de nuevo, puse “inflación” y esto fue lo que salió en Resultado de la Consulta: 146 en Alerta, 58 en Monografías (libros) y 129 en Banal. Nunca me ha gustado eso de “Banal”, pero ratifiqué que se refería también a artículos de revistas latinoamericanas. En conclusión, encontré 333 referencias.

Sólo tendría que anotar el número del documento y solicitarlo. Desde luego, habría que hacer una selección de lo encontrado, y programar su lectura y revisión.

Como sé que estamos suscritos a bases de datos internacionales, quería ver qué más podía compartir con mi asesorada. Di click a “Rec. por Subscripción” , seleccioné Ciencias Sociales, Fuente Académica (EBSCO), luego EBS-CO host y, por último, Economía y Negocios. Solo en esa base de datos en español obtuve 783 referencias, algunas de ellas de 2010.

Decidí limitar mi búsqueda a aquellas fuentes en que podía consultar el artículo completo: 56 artículos cuyos PDF podía bajar.

Tenía ahora 1,116 fuentes identificadas, de las cuales podía leer 389. Hubiera podido también verificar si había algunas revistas de las identificadas en INTEC, las cuales podía solicitar o buscar en otras bases de datos. Pero me parecía que 389 documentos eran suficientes para hacer un trabajo trimestral. Lo compartí con la estudiante, quien espero haya realizado un excelente trabajo.

Éstas son las cosas que también hace el rector. Espero que sirva para reforzar sus técnicas de búsqueda. Usen la biblioteca, disfrútenla, dominen el catálogo, conversen con sus coordinadores de carrera sobre materiales que no encuentren. Lo que aprendan sobre búsqueda hoy, nunca se les olvidará y se convertirá en parte de esas herramientas de aprender a aprender para toda la vida.

Más allá de eso, investiguen. No se queden con lo evidente. El espíritu reflexivo, crítico, se sustenta en el conocimiento y la búsqueda de éste. Muchas informaciones están ahí, a la espera de que alguien las conecte, las adapte y son los estudiantes e investigadores los responsables de hacerlo. Accesemos a la información para construir conocimiento, para hacer propuestas innovadoras, para prepararnos en nuestros argumentos. Estas prácticas marcan una diferencia.

Flashback 1985

Durante las vacaciones intertrimestrales, un centenar de intecianos de los ochenta se apoderó del campus durante una tarde de fiesta y recuerdos.

La mayoría de nosotros vivimos el día a día, sin percibir concientemente el paso del tiempo. Hace un año, en agosto de 2009 con motivo de la visita de Anaís, una inteciana residente el Estados Unidos, hicimos el junte de los amigos de la uni. Ella encendió la chispa para que iniciáramos el proceso de cocinar la celebración de nuestros 25 años de graduados del INTEC. ¡Guao, 25 años!

Con la ayuda de la Oficina de Egresados del INTEC y de la tecnología (¡viva el Facebook!) resultó menos complicado de lo esperado encontrar a la mayoría de los 209 graduados de la promoción del 1985 y algunos otros que se graduaron posteriormente, pero que eran de los nuestros. Fueron, eso sí, meses de llamadas telefónicas, intercambios de correos electrónicos, varias reuniones de reencuentro y la elaboración de un programa de actividades de nuestro aniversario.

Cuántas remembranzas de aventuras y desventuras estudiantiles nos embargaron por meses con cada encuentro.

Descubrir el INTEC de ahora, el Programa INTEC con los Estudiantes Sobresalientes, PIES, y la campaña Un Ladrillo para la Colmena fue una agradable sorpresa para la mayoría de nosotros que por más de 20 años ni siquiera habíamos visitado nuestra Alma Máter. Ese descubrimiento dio sentido a nuestra celebración porque nos brindó la oportunidad de participar como donantes de una beca PIES y formar la colmena Generación del 85 (que a partir del 16 de agosto está en el pasillo del INTEC con nuestras huellas orgullosas marcadas en el piso).

Aprovechar las vacaciones estudiantiles y la permanencia de ese rincón lleno de anécdotas que es El Bosquecito, fueron la clave para fijar fecha y locación del gran evento. El mérito de la elección del nombre lo tiene el equipo de Desarrollo y Egresados del INTEC. Así que el Atardecer de Plata tomó cuerpo.

Como un regalo de la naturaleza, el pasado viernes 16 de julio llovió “por un tubo y siete llaves” así que nuestro atardecer plateado se trasladó al salón llamado Julio Ravelo de la Fuente, profesor de Topografía de los graduados de Ingeniería Civil en 1985. Profesor y Maestro de grato recuerdo para todos nosotros.

Una celebración desbordante de muchos afectos, reencuentro con profesores de la época y contacto con un INTEC progresista e innovador, que sigue cumpliendo con su compromiso con la excelencia, que responde acertadamente a los retos de nuestra sociedad y, 25 años d

Una paloma en Haití

Tras haber dedicado tiempo a buscar opciones para comenzar una maestría, Paloma Rivera no dudó en postergar sus planes para viajar a un país al que nunca había ido y dedicarse de lleno a proveer ayuda a los damnificados del terremoto en Haití. Tras el terremoto del 12 de enero, esta inteciana, que terminó Trabajo Social en el 2008, vislumbró cómo sus conocimientos académicos, su liderazgo juvenil, la experiencia que había adquirido en sus trabajos anteriores y sobre todo su solidaridad serían de gran utilidad en Haití.

Así que, sin dudarlo, Paloma convocó activistas juveniles y dirigentes de organizaciones no gubernamentales y como una “tech-freak” –como se autodefine– hizo uso de las redes sociales para conseguir insumos materiales, comida y agua para llevarlos a los damnificados.

Ya el año pasado Paloma había alternado su trabajo de investigación sobre el mercado laboral con el activismo a través de la ONG Indajoven, del grupo Autoconvocados y en manifestaciones en contra de la instalación de una cementera en Los Haitises, así como en protestas contra la privatización de las playas.

Aunque confiesa que lamenta no poder participar en luchas sociales y medioambientales, está convencida que su apoyo es importante en Haití. “Lo que comenzó como un esfuerzo para llevar alivio a Haití se convirtió en la oportunidad para poner en práctica mis habilidades como trabajadora social”, comenta.

Paloma cruzó por primera vez la frontera a mediados de enero con un cargamento de ayuda recabada a través de Indajoven y otras ONGs.

Sin contar con más recursos que la buena intención, Rivera tomó el liderazgo para organizar tres campamentos de damnificados en Delmas 33, Marassa 10 y Duval 26.

La labor de Paloma no se limitó a la entrega de ayuda recolectada en República Dominicana, sino en el manejo de los tres campos de damnificados, en la gestión de apoyo por parte de las organizaciones internacionales para asegurar el suministro de alimentos y agua.

Una ONG con base en Miami la invitó incluso a viajar a esa ciudad para recaudar fondos para Haití a través de un desfile de modas y diarios como el New York Times, The Washington Post o The Guardian la citaron en algunos de sus reportajes.

Con su trabajo, Paloma también ha puesto el nombre de INTEC en alto.“Estamos ante una oportunidad para que haitianos y dominicanos nos demos cuenta que aunque somos dos países, compartimos los mismos riesgos naturales y medioambientales”, insiste.

Recientemente el Instituto Haitiano de Desarrollo Integral (IHDI) la contrató c

Nostalgia de un frito verde

Justo antes de graduarse del INTEC, a Felipe Díaz le llegó la beca que lo llevaría a Noruega

[sws_red_box box_size=”300″] Felipe Díiaz, Egresado de Trabajo Social [/sws_red_box]

Poco antes de terminar la carrera, y ya en inmerso en la cacería de maestrías y becas, me llegó la oportunidad de aplicar para la maestría en Bienestar Social Internacional y Políticas de Salud en la Oslo University College (OUC). Así que me embarqué hacia Noruega al final del verano, con el pesar de perderme la ceremonia de mi graduación y decidido a aventurarme. A decir verdad no esperaba menos que osos polares, bacalao y la casa de Santa Claus.

Para la maestría de un año de duración me preparé psicológicamente, para el frío y las pocas horas de sol que me pronosticaron.

Es bueno oír y aprender de las vivencias de otras personas, pero no hay nada mejor que experimentar en propia piel culturas y lugares diferentes.

Creo que lo mejor que hice fue intentar integrarme al contexto, participé como miembro del consejo estudiantil e inmediatamente me inserté en la Unión de Estudiantes Internacionales, primero como vice-presidente y luego como presidente.

Gracias a estos compromisos, pero no únicamente, hice mi círculo de amigos/as y mi red de amistades y conocidos/as. Logré conectarme con la comunidad dominicana en Oslo y entré en contacto con más de 200 dominicanos/ as residentes en esa ciudad.

En la maestría, la mayoría de las clases fueron muy buenas, materias y temas interesantes. A decir verdad me hicieron falta los debates y conversaciones informales a los cuales me había acostumbrado a participar en el área de sociales del INTEC, esperaba encontrar también en Oslo esos espacios para interactuar con profesores/as y estudiantes. Estos espacios, para mí, son el complemento formativo ideal que me permitió sentirme en todo momento al nivel de la maestría, poder sobrellevar las clases y actividades extracurriculares y poder integrarme a otros grupos lúdicos y académicos.

El lograr sentir de cerca la cultura escandinava, llegar a conocer a los y las noruegos/as, fue uno de los factores que me hizo sentirme cómodo al decidir extender mi estadía y quedarme un semestre más para completar mi tesis. Los estereotipos dan una orientación general, pero son muy mal parámetro para medir verdaderamente a las personas de una sociedad. Personas frías, secas e intransigentes hay, como en todos lados, pero en Noruega no son la generalidad como se “cree” popularmente. Entre la belleza inmensa y diferente que ofrece la geografía noruega, con sus fiordos, ríos y lagos, las interesantes costumbres milenarias, metodologías de vida y organización y funcionamiento de la sociedad alternativos al que conocemos y el contacto con las personas, que es más personalizado e individual que al que estamos acostumbrados, hicieron de este tiempo una experiencia inolvidable para mí.

Como aprendizaje de sobrevivencia debo decir que es muy importante hacer tuyo el ambiente donde estás y adaptarte al contexto. Cuando se está tan lejos, los detalles de tu patria, de tu gente, de tus costumbres son revalorizados. Cuando entran los momentos nostálgicos de lugares o calles, actividades o cherchas, comidas o fritos verdes, pueden ser momentos muy incómodos si no se está consciente de que llegarán y si no se tienen los soportes para “encontrar-te” en donde estás o encontrar un chin de tu Quisqueya alrededor tuyo.