Colaboraciones

¡Qué contradictorios somos!

Por: Colaborador - junio 16, 2017

El orgullo por la dominicanidad no debe perderse bajo ninguna circunstancia, la actitud amable que mostramos hacia el extranjero debemos practicarla entre nosotros, así lo plantea este artículo que trata sobre las “incongruencias” de algunos criollos en su diario vivir

Por: Luisa Lachapel

República Dominicana es considerado un país de gente buena, agradable, amistosa, con un gran don de servicio, del cual los turistas no quieren irse debido al gran calor humano de sus habitantes. Un país, donde si te caes te dan la mano para que te levantes y si estás perdido un transeúnte te lleva a tu destino sin pedir nada a cambio. Así somos los dominicanos.

Cuando tomé un trabajo de verano en Estados Unidos, laboré junto a estadounidenses que habían visitado el país, y todos me recibieron con gran alegría y las manos abiertas, pues tenían una muy buena idea de  la personalidad y costumbres de los dominicanos. A cada persona que decía mi nacionalidad, me respondía con comentarios sobre las maravillas del país y de su gente.

Recuerdo la tarde en que, con los ojos llorosos y lleno de nostalgia, un hombre me contó sobre cuando le tocó vivir por algún tiempo en el país, debido a asuntos de trabajo. Emocionado me dijo lo que sintió, me describió sus lugares favoritos, la comida y la buena impresión que se llevó de los dominicanos, que hasta le hizo un contrato de trabajo a dos de sus empleados criollos, para que se regresaran a trabajar con él a su país.

“Los dominicanos son luchadores, honrados y trabajadores, gente así es que queremos en nuestro país”, me dijo. Su esposa me apuntaba en broma que a todos los dominicanos que encuentra les hacía la misma historia de su estadía en República Dominicana, y ella concluye diciéndome que “hasta los productos dominicanos del cabello son buenos, pero los dominicanos no los usan”.

Sin embargo, los dominicanos son los mismos que muchas veces nos dejamos llevar del morbo y ante una situación de desastre o peligro graban en vez de ayudar, las noticias y las redes sociales son cada vez más evidencia de eso; ejemplos palpables y recientes son los vídeos que circulan en las redes de peleas en las escuelas públicas y accidentes de tránsito que son publicados con asombrosa rapidez.

Otra actitud que vemos comúnmente es el cambio de personalidad que manifiestan algunos, tan pronto alcanzan cierto status económico o sencillamente cuando obtienen un trabajo donde se vinculan con personalidades y se piensan ser mejores, mirando a quienes tienen de frente por “encima del hombro”, como un gesto de superioridad.

No pueden faltar aquellos que por ostentar un cargo público piensan que no pueden socializar con quienes acostumbraban, incluyendo muchas veces incluso a sus propios familiares.

Por último, las personas de un nivel social alto dicen ser dominicanos cuando se reconocen algún logro nacional o se destaca algún artista o deportista en el extranjero, sin embargo, inscriben a sus hijos en colegios bilingües, celebran el Día de Thanksgiving como si fuera parte de su cultura y escuchan rock en vez de merengue, al menos que sea de Juan Luis Guerra, por sus méritos internacionales, y criticando lo criollo y lo autóctono. Cada quien elige cómo educar a sus hijos, pero en esos centros, se enseña la cultura estadounidense, que muchas veces deja de lado la de su propio país, incluyendo sus tradiciones.

Entiendo que, si copiamos tanto de otros países, debemos copiar también el orgullo patrio que tienen los americanos, su sencillez, a no fijarse en lo que los demás llevan puesto o dónde lo compró, a no mirar de arriba abajo a las personas cuando entran a una zona de lujo. Vamos a copiar de los argentinos y de su orgullo e identidad patria, vamos a copiar a los colombianos, en la forma correcta de hablar y escribir, vamos a copiar a todos los extranjeros que viven aquí durante décadas y no olvidan su acento, vamos a copiar todo lo bueno de todas partes del mundo que les lleva a conservar su cultura, mas no perdamos nunca la esencia de ser DOMINICANOS.     

Colaborador

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