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¿Me sigo comiendo el chicharrón?

Por: Colaborador - abril 20, 2017

Grasas como el aceite de palma facilitan la metástasis del cáncer, concluye un estudio del Institute for Research in Biomedicine 

Por: Olmar E. Reyes Uribe/ olmar.reyes@hotmail.com

SANTO DOMINGO. -Muchas de las cosas que nos generan placer pudiesen tener efectos indeseados si se llevan a cabo en exceso o sin precaución. Pareciere que un dicho popular en auge es cierto: “Todo lo bueno [en demasía] hace daño”, desde el sexo, la vagancia, los alimentos procesados y hasta la comida grasosa tienen esta característica peculiar.

Los riesgos de los excesos son muchos: un embarazo no deseado, una infección de transmisión sexual, sobrepeso, obesidad, presión alta, diabetes, o, en el último caso, facilitar la formación de placas grasosas en tus arterias, infartos y ¿Metástasis de células transformadas?

Sí, las células tumorales (cáncer) dependen de las grasas para iniciar metástasis, es decir, necesitan que tengas una dieta rica en grasa para que el cáncer se extienda por todo tu cuerpo, convirtiendo este proceso que inicialmente es malo, en algo mucho peor.

Robbins y Cotran refieren que “la metástasis se define como la propagación del tumor a sitios físicamente alejados de su localización inicial”» (1).

De por sí el cáncer es aventajado puede estimular su propio crecimiento, bloquea que sea destruido, evita a toda costa su muerte y evade la reparación de su ADN. Esto lo hace a través de mutaciones sobre cuatro tipos de genes. Ahora imagina que le das el poder de propagarse por todo el organismo, ya no solo es un cáncer de mama o de próstata, sino que está por todas partes, la posibilidad de ser extirpado por completo se ha perdido y tu sobrevida se ha reducido drásticamente.

Sabiendo esto no es descabellado parafrasear a la doctora Victoria Soñé, quien afirma“los nutrientes interaccionan directa o indirectamente con el genoma y repercuten sobre el estado de salud”, a lo que yo agregaría “y pudiesen llevarte más rápido a la muerte” ya que el 90% de las defunciones por cáncer se asocian a metástasis. No te asustes aún, toda mala noticia es acompañada de una buena, pero antes conozcamos bien la mala.

En un artículo (2) publicado el pasado 07 de diciembre en la revista Nature por el Institute for Research in Biomedicine (IRB Barcelona) se encontró una relación positiva entre una dieta lipídica y un aumento del potencial metastático. Específicamente, una dieta alta en ácido palmítico (principal componente del aceite de palma), como la Nutella, o rica en grasa, como los chicharrones. Es evidente que el aceite de palma no solo está asociado a cáncer (3), sino también a la capacidad de este de hacer metástasis.

Siendo más preciso, se dieron cuenta que un grupo de células que expresaban altos niveles de un receptor para ácidos grasos (CD36+) y de genes del metabolismo lipídico, tenían una habilidad única para propagarse. De ahí que, una dieta alta en lípidos estimulara la metástasis. Con este hallazgo se dio luz a una pregunta que aún no tenía respuesta, ¿Por qué mecanismo las células tumorales se desprenden del lugar primario y logran colonizar sitios distantes? A esto ya podemos responder, de forma simplificada, a través de la estimulación del CD36.

En palabras del jefe del grupo de investigación, Salvador Aznar Benitah, “parece existir un enlace directo entre consumo de grasas y potenciación de las metástasis a través de CD36”». Agrega que “las grasas son necesarias para el organismo, pero la desmesura puede tener un impacto en  la  salud, como ya se ha demostrado antes para algunos tumores, como el de colon, y como ahora demostramos para el proceso metastático”».

¿Y la buena noticia? Solo se necesita hacer un pensamiento reverso para encontrarla. Si ya conocemos un marcador de células metastáticas, el CD36, entonces podemos reducir la capacidad de propagación de un tumor primario o disminuir los focos metastáticos, atacando a este marcador a través de anticuerpos anti-CD36. Además, este descubrimiento nos recuerda y advierte de los riesgos de tener una dieta con exceso de grasas. Por lo que, finalmente, ¿Me sigo comiendo el chicharrón? No hay respuesta, queda a tu elección ahora que ya conoces sus peligros.

Referencias

(1) Kumar V, Abbas AK, Aster JC. Robbins y Cotran: Patología estructural y funcional. 9ª ed. Barcelona: Elsevier; 2015.

(2) Pascual G, Avgustinova A, Mejetta S, Martín M, Castellanos A, Attolini CSO, Berenguer A, Prats N, Toll A, Hueto JA, Bescós C, Di Croce L & Aznar-Benitah S. Targeting metastasis-initiating cells through the fatty acid receptor CD36. Nature. 2017; 541: 41–45. DOI:10.1038/nature20791
(3) European Food Safety Authority (EFSA). Risks for human health related to the presence of 3- and 2-monochloropropanediol (MCPD), and their fatty acid esters, and glycidyl fatty acid esters in food. EFSA Journal. 2016;14(5):4426 [159 pp.]. DOI: 10.2903/j.efsa.2016.4426

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