La reputación profesional comienza mucho antes del primer empleo, y la universidad suele ser el primer escenario donde se construye.
Por: Xiara Paulino, asesora de comunicaciones de CCK International | Egresada del INTEC
SANTO DOMINGO. – Todavía recuerdo aquel primer día en la universidad en el que llegué con una mochila cargada de sueños y la ilusión de construirme como una profesional referente en el mundo de la comunicación corporativa.
Aunque desconocía lo amplia que es la comunicación social en ese entonces, sí tenía claro que quería dedicarme a la comunicación corporativa. Me ilusionaba la idea de apoyar a empresas a transmitir mensajes clave que les permitan posicionarse en sus respectivos rubros. Con el paso del tiempo, cursé un MBA con el objetivo de entender mejor los ecosistemas empresariales, y alinear esas estrategias de comunicación a sus principales necesidades.
Sin darme cuenta, mientras avanzaba entre clases, proyectos y pasantías, también estaba construyendo algo mucho más importante que un currículum: una reputación profesional que reflejaba quién era, cuáles eran mis fortalezas y hacia dónde quería dirigir mi carrera.
Mientras algunos se inclinaban por el periodismo deportivo o de modas, y otros por la gestión de contenidos en entornos digitales (community managers), yo tenía una fascinación por la escritura y un alto interés en la creación de estrategias de comunicación. Fue a través de diferentes experiencias profesionales que pude solidificar mi camino y actualmente dedicarme a apoyar a empresas y marcas multinacionales a través de mi rol como asesora de comunicaciones en CCK International.
El estudiante que siempre hace sus asignaciones, participa en cada clase y se involucra en proyectos, pasantías y talleres de la carrera, es el que va construyendo una reputación valiosa y, sin esperarlo, termina en el radar de profesores que tienen a su disposición oportunidades de trabajo.
Mi primer cliente me contrató para desarrollar trabajos de periodismo de investigación (a partir de mi pasión de investigar y redactar historias). Años más tarde me enteré de que ese proyecto llegó producto de una recomendación de una docente muy querida. Después accedí a otra oportunidad laboral, la cual fue fruto de mi rendimiento en una pasantía y por referencia de profesores que valoraron mi perfil.
Sé que para muchos la universidad es un paso introductorio al mundo laboral, para otros una obligación demandada por sus padres. Pero, sin importar lo que represente para ti, hay una verdad implícita que no todos toman en cuenta: tu reputación profesional no inicia desde el primer trabajo que aceptas, sino desde tus primeras interacciones en el colegio y/o universidad.
Esos primeros intercambios en las aulas en los que comienzas a posicionarte entre “los interesados” o “los desinteresados” en la materia son los que comienzan a marcar huellas en tu trayecto profesional, y la universidad es el primer escenario donde empiezas a construir el historial profesional que otros utilizarán para hablar de ti.
Son los profesores de carreras afines a la tuya a quienes empresas y reclutadores comienzan a consultar sobre ti; son esos compañeros y sus opiniones sobre “es una persona muy capaz”, “es amable, una persona valiosa” lo que fortalece la percepción que otros construyen sobre tu persona.
En muchas profesiones, los primeros referentes ante un reclutador no son antiguos jefes, sino los profesores que conocen tu disciplina, compromiso, capacidad para trabajar en equipo y tu ética. Es por ello que la reputación que construyes en las aulas puede abrirte puertas mucho antes de graduarte.
Por experiencia propia y observación, estoy convencida de que una buena reputación no comienza desde que te gradúas de la universidad summa cum laude, desde el primer trabajo o cuando comienzas a tener visibilidad en tu sector. Esa reputación inicia desde tu primera interacción fuera de casa, ese contacto en las aulas, ese paso por la universidad…
Es tiempo de añadir valor a lo que haces en tu día a día en la universidad y construir una reputación favorable dentro de la historia de la cual eres protagonista.
Las oportunidades rara vez aparecen por casualidad, generalmente llegan porque alguien recuerda tu nombre y lo asocia con responsabilidad, curiosidad, compromiso y calidad. Esa asociación comienza mucho antes de graduarte. Porque antes de construir una carrera, primero construyes la confianza que otros depositan en ti.


