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La pela del montaje

Hablemos de cosas estresantes: la semana de selección; trabajar en el departamento de tecnología la semana de selección; buscar parqueo en La Crisantemos; Intecnología.

¿Intecnología? Sí. Pero no Intecnología en sus momentos maravillosos de proyectos en cubículos, estudiantes buscando artículos promocionales de empresas, gente “josiando polochés” que sólo usarán en la feria y después se volverán paños para limpiar la computadora o noches de conciertos repetidos de Pavel Núñez, que todos decimos que nos tienen jartos, pero cantamos a todo pulmón en las noches de cierre, en lo que nos vamos en una porque el panita toca a uno a fondo y terminamos dando el “aco” que juró que jamás iba a volver a dar en su vida.

Hablamos de la verdadera pela de Intecnología: el backstage, el parto, el calzoncillo lleno de abejas quilladas. Esto, mis amigos es “la pela”.

Imagínese, amado lector, si armar una feria suena como una tarea difícil, armar una feria inteciana es… hmmm, no sé cómo describirlo, pero para ponerlo suave, es más fácil enseñarle a un mono a hacer malabares en un uniciclo.

Contactar suplidores, buscar cotizaciones, ver mejores propuestas, coordinar a los coordinadores, empujar a los estudiantes para que presenten propuestas, luego depurarlas, reuniones y más reuniones son el día a día de los que hemos pertenecido al club de padres postizos de este hijo tan gordo. ¿Mencioné que el mono es cojo y tuerto? Los meses pasan y el cúmulo de trabajo parece no desaparecer.

Peor, parece reproducirse como los comentarios en el Facebook de INTEC en días de selección; como los Gremlins cuando les cae agua. Surgen las preguntas sin respuestas, respuestas que traen más preguntas, dudas que se responden con preguntas dudosas que nadie debió hacer nunca. Si usted comprendió ese último parrafito, llame a la Vicerrectoría de Investigación, que el año entrante lo pondremos en el staff y le daremos pastelitos. De repente sólo quedan dos semanas y el equipo da vueltas en círculos como pollos sin cabeza. Los nervios van a mil.

El montaje está en proceso. Ya no hay marcha atrás, ni presupuesto, sólo queda una cosa: Rezarle a “San Sálvese Quien Pueda” si algo sale mal, porque con el ambiente en estrés y un equipo exigente, una mirada navajea a cualquiera y por mala parte.

Al final el parto se da, natural o con cesárea, el carajito nace, bonito o decente, porque para ningún padre sus hijos son feos, pero como usted es la tercera persona que mira al carajito y se ríe, por favor, educación: camine por nuestra feria y cuéntenos ¿Cómo se ve?

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Monsieur Pichón

Diseñador industrial amante del gráfico, fotografo y escritor de la colmena desde su primer numero.

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