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Tag: Relato

Desde Andrómeda

A propósito de la celebración del Día del Medio ambiente, compartimos el relato de nuestra egresada de Ingeniería Industrial Karilyn M. Ruiz, que fue premiado con el primer lugar en el concurso internacional “Efecto Mariposa” de La Rioja, España

¡Espirales! – he gritado-, por fin resolví las ecuaciones que me llevarían a conocer ese lugar del que todos hablan. Ese planeta lejano pintado de verde y azul, bañado por el amarillo de los rayos de su sol. Ese ente que gira cada segundo y cada hora; sin importar cuantas supernovas exploten a su alrededor y cuantos meteoritos desaparezcan; sigue rotando cual bailarina de ballet en su acto sublime.

¡Espirales! -he vuelto a gritar-, y es que en nuestra galaxia, Andrómeda, solo soñamos con visitar la tan conocida Vía Láctea, en la que existe ese famoso planeta Tierra. Donde no hay fronteras. Donde el perfume de la aurora se mueve suavemente y acaricia la piel, sin importar su color ni textura. Donde el único idioma es la sonrisa y la mayor riqueza el amor.andromeda
En ese instante, salgo del dispositivo de sueño automático, cual átomo estimulado a la velocidad de la luz. Me levanto. Sonrío. Contemplo una nebulosa brillante a través de mi ventana y me pregunto cómo pude completar la pieza faltante para el viaje intergaláctico hasta el planeta de la equidad y la justicia.

Miles de años luz después, me encuentro suspendida. Orbitando sobre la Tierra, observo su grandiosidad. Me acerco. Veo un niño descalzo, un joven en esmoquin; un vendedor tímido, una joven que lo ignora; una madre protegiendo a su bebé y un vehículo que la esquiva violentamente.

¿Qué es lo que veo?, ¿Dónde está el amor y la igualdad de la que tanto hablan? Debe ser efecto secundario del viaje. Me muevo un poco más hacia occidente. Veo risas, alegría, luces. Hago un giro. Veo desiertos, veo hambre; ansiedad y tristeza. Mi corazón se quiebra. Enmudezco.

¡No lo resisto! ¿Que le ha sucedido a los terrestres? Debo arreglarlo, debo cambiarlo. Me dirijo hacia la tierra. Todos me ignoran. Lloro sin consolación y luego escucho una voz. ¡Tranquila! -susurra mi madre-, era solo un sueño. Hace muchos siglos, la Tierra se consumió a sí misma.

La egresada de Ingeniería Industrial Karilyn M. Ruiz.Karilyn recibió como premio un lector de libros electrónicos y la publicación de su relato en la revista de Desarrollo de la Comunidad Autónoma de La Rioja (CONGDCAR). 

Con el concurso la CONGDCAR quiere concienciar a la sociedad sobre la importancia de nuestros actos cotidianos en la construcción de un mundo mejor. Por ello utiliza la frase “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”, que es una interpretación de un proverbio chino, que traducido a la vida cotidiana trata de enseñarnos que nuestros comportamientos diarios tienen consecuencias que van más allá de nuestro entorno. Esas consecuencias pueden ser positivas o negativas, solo ese pequeño aleteo en una parte del mundo que puede provocar tornados o ciclones en  otra.

 

Foto: https://i.ytimg.com/vi/0-4XOCGHfLo/maxresdefault.jpg

Minuto a Minuto

El casi egresado de la especialidad en Estadística Aplicada a los Negocios, Juan Alexander Pascual Rober nos comparte un interesante relato ¿y tu, hacia dónde vas?

Juan Alexander Pascual Rober/ jnlexpasbert50@gmail.com

Con los audífonos, como escudos protectores de la socialización, Ernesto, se desplaza contrarreloj por la Avenida Máximo Gómez en dirección norte-sur, sólo desea llegar, y nada más. Calor, cornetas, polvo, carros por doquier, guaguas, y puentes peatonales de adorno, parte del relieve que avista nuestro personaje, que camina intenso, sudoroso, hacia su destino ¿A dónde va? A la universidad.

Falta media hora, para que inicien sus clases, su profesor parece ser inglés -no es normal-, tan puntual que se podría decir que es hijo del tiempo: recto, sin bigote ni barba, siempre vestido extremadamente formal, con acento de trueno, voz de general. Un profesor de Física que vive de las inversiones en el mercado bursátil, siempre apostando a lo seguro y que dice odiar el mercado de renta variable; en muchas ocasiones cuando se hace de un buen bono, les comenta a sus alumnos: soy demasiado modesto como para arriesgarme por dinero. Irónico.

De vuelta en el camino, nuestro personaje que vestido de forma casual y con zapatillas deportivas está consciente de que llegará a tiempo, por eso ahora lo que quiere es llegar, lo antes posible, es la meta. El espacio físico del aula, es similar al de un cuchitril, con capacidad para veinte alumnos tal vez veinte cinco, empero la matrícula de alumnos inscritos en la materia arriba a unos 65. Increíble. Cuando la mayoría está dentro, no quedan espacios para pasillos, el calor arremete, y hay que ser un maestro de la discreción para poder conversar. Es normal, que cuando el profesor entra en el aula se desmantela, se quita la chaqueta, la corbata, y procede a balbucear una queja, que se ahoga en el ruido que producen los alumnos, a medida que se van acomodando.

No son uno, tampoco dos los compañeros que plantean la hipótesis “Posterior al primer examen parcial, un cuarto de los que está aquí, no estará, luego cuando llegué el segundo examen parcial, la mitad, al final solo quedarán los sobrevivientes”, un planteamiento general que golpea cada clase con más fuerza a medida que se van conociendo más temas, cuando se evidencian las deficiencias en matemáticas, cuando los tigueres, se desvanecen poco a poco. Las 4: 35 P.M., Ernesto, se aproxima a la Intercepción de la Avenida 27 de Febrero, entonces mientras camina, lee publicidad, ve personas que vienen y van, escucha su música: su corazón se sobresalta de felicidad. Se acerca cada vez más, la idea de llegar antes, le brinda una sensación de victoria, sonríe.

transporte

En su asistencia más reciente, se le hizo tarde, tuvo que cazar butacas dentro del edificio que los alberga, lo que no es nada fácil: si no eres capaz de encontrarlas en los pasillos, debes buscar en los cursos que muchas veces están ocupados. Cuando se encuentra una, en un aula ocupada, que en adición tiene un maestro enseñando, significa un reto, muchos estudiantes se cohíben de interrumpir, otros se filtran sin pedir permiso secuestrando en el acto a la inmóvil butaca, una estratagema arriesgada, porque si te atrapan…vergüenza.

Nuestro héroe posee buen porte, ha trabajado en él durante todo un año, le teme al colesterol, además hacer ejercicios moldea tu cuerpo, lo que se traduce en la suma de atractivos que brinda como resultado, mayores probabilidades de atraer chicas. Tanto él como su buen amigo Gabo, son fervientes “activistas” del buen estado de salud física y una nutrición balanceada. Ambos, como en el amor a primera vista, se cayeron bien, desde el mismo inicio del semestre llegando a la conclusión –obvia- de que tenían mucho en común. Esta es una dupla que tal vez, rompa con el “paradigma” de las amistades de un semestre, que extrañamente lo es de 4 meses, a veces 5 y un chin.

Gabo, Ernesto y el 75% por ciento de la clase cruzaron la meta del primer examen parcial, Ellos (Gabo y Ernesto) se unieron convirtiéndose en una sola mente capaz de lograr, un sistema de lenguaje y señas suficiente como para sobrevivir a cada una de las pruebas. Infalible. Estos estudiantes no evolucionan, en cambio sus sistemas de fraudes, engaños, artimañas o como sea que les llamen, es cada vez es más complejo, tal vez en un futuro en las escuelas de pedagogía se enseñen materias orientadas a detectar cada una de estas bien elaboradas técnicas.

Otra vez, en el camino, Ernesto se encuentra cada vez más orgulloso de su proeza, pensando en la cara de su amigo cuando le diga que recorrió todo el trayecto en menos de 25 minutos, sobre todo el hecho de que ha descendido la cuesta y se aproxima a la Calle Juan Sánchez Ramírez, le gusta la chica que acaba de pasar a su derecha, deteniendo el ritmo para apreciarla. Volviendo a retomar el paso, disfruta aún la música a altos decibeles que destruye sus oídos, sigue todo recto hasta la puerta, toma un atajo que irrumpe por la cancha de baloncesto, bordea el Estadio Tony Barreiro, tomando la cera que lleva hasta su destino, una vez ahí se precipita, trotando en los escalones, de donde logra ver a su amigo Gabo en el pasillo, en espera del profesor este al asomarse le dice: -son las 4: 47 P. M., mientras le da una palmada en la espalda, te guarde un asiento.

-¡Gracias hermano! ¿Llegué temprano, no? He caminado todo el trayecto desde mi casa.
Gabo, Levantando su ceja izquierda y sonriendo, preguntó: ¿Tenías ganas de caminar?

-No

-Ernesto, querido hermano y compadre, la última vez, hiciste lo mismo.

-Sí, lo recuerdo muy bien.

-¿Pero no recuerdas qué te dije, que él metro tiene más de dos semanas en funcionamiento? Me tomó sólo 10 minutos llegar, y vivo más lejos.

El comentario de Gabo, traspaso a Ernesto, que en su interior se decía para sí “lo he hecho en menos de 25 minutos”.