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Tag: Internet de las cosas

Joseph Nasr: “Mi pasión es desarrollar dispositivos para el Internet de las cosas”

El ingeniero en Ciencias, egresado del Programa 2+2 del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y Penn State University (PSU) recibió una beca de postgrado de Corning Incorporated sobre investigación de STEM

SANTO DOMINGO. – El ingeniero en Ciencias, Joseph Nasr, egresado del Programa 2+2 del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y Penn State University (PSU) recibió una beca de postgrado de Corning Incorporated sobre investigación de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para el año académico 2018-2019.

Corning Incorportated, es la compañía que fabrica los ‘Gorilla Glass’ de los celulares para integrar materiales 2D como grafeno, con los fines de crear dispositivos electrónicos y sensores para el ‘Internet de las Cosas’, ya que para 2020 se espera que billones de estos dispositivos estén conectados, explicó Nasr, de 24 años de edad, al ser entrevistado por La Colmena.

“Esta beca incluye una pasantía para el verano del 2019 e invitaciones cada dos o tres meses para compartir mis resultados con los seniors cientists de Corning. Además, permitirá que continúe mis investigaciones sobre la fabricación y caracterización de materiales de van der Waals 2D en capas, como grafeno, nitruro de boro hexagonal y dispositivos basados en dicalcogenuros de metales de transición, en varios sustratos de vidrio fabricados por Corning”, indicó el también estudiante del tercer año del doctorado en Ingeniería en Ciencias y Mecánica.

Nasr cuenta con la supervisión de Saptarshi Das, profesor asistente de ciencias de la ingeniería y mecánica de Penn State University en la realización de su investigación, cuyo éxito ayudaría a desarrollar dispositivos de bajo costo, de bajo consumo o autoalimentados, ligeros y flexibles.

Señaló que lo más emocionante de su trabajo es que todos los días hay algo que aprender y consideró un privilegio formar parte de un equipo de investigación donde cada observación y resultado puede ayudar compañías como Intel, Samsung, y Corning Incorportated a construir aparatos electrónicos más rápidos, económicos y multifuncionales.

El camino recorrido

Joseph Nasr ingresó al INTEC en agosto del 2011, en el programa del 2+2 desarrollado con la Penn State University (PSU), para cursar la carrera de Ingeniería en Ciencias. “Esta carrera es considerada de honor en PSU, por ende, me permitían tomar clases más avanzadas a las que solo algunos estudiantes con cierto índice podían registrarse”, precisó.

En el 2014, aplicó para un programa llamado ‘Integrated Undergraduate and Graduate program’ (IUG) en el cual, le permitían cursar clases de post-grado en su último año de grado, que luego podría convalidar en la maestría. “Esto reduciría mi maestría a un solo año en vez de dos. En el 2015, obtuve mi grado en Ingeniería en Ciencias, y en el 2016 obtuve mi maestría en Ingeniería en Ciencias y Mecánica. Durante 2013-2016 estuve trabajando en explorar nuevos materiales que sean económicos, eficientes, y amigables con el medio ambiente para la nueva generación de celdas solares. Esto no me detuvo ya que apliqué para el programa de Doctorado en Ingeniería en Ciencias y Mecánica”, detalló.

Sobre su interés por la ingeniería, afirmó que este se originó por su padre, quien es profesor de matemáticas en el nivel secundario. Asimismo, reveló que al ingresar al INTEC se inscribió para cursar la carrera en Ingeniería Computacional con el mismo programa del 2+2, pero que luego descubrió su verdadera pasión.

Una vez en Penn State, Nasr se enfocó en tomar clases sobre semiconductores y energía solar.  “Mi primer semestre en PSU cambió mi vida, ya que descubrí cual era mi pasión, hacer investigación para innovar nuevos dispositivos electrónicos”, manifestó.

Su consejo para los nuevos estudiantes y futuros egresados, no solo del INTEC, sino de cualquier universidad es que primero “uno no está viejo para seguir aprendiendo. Pero, lo más importante es tener un balance entre el trabajo y la vida a nivel personal. Para mí esta es la clave para ser exitoso y ser feliz”, concluyó.

El programa 2+2

Esta modalidad de estudios, desarrollada por el INTEC, permite cursar ingenierías únicas en la oferta académica nacional. Los primeros dos años de formación básica se cursan en INTEC y los siguientes dos años en la Universidad Estatal de Pensilvania (PennState University), en la Universidad de Miami (UM, University of Miami) o en The City College of New York, de Estados Unidos, instituciones con las cuales el INTEC tiene acuerdos para que sus escuelas de ingeniería reconozcan de manera automática los estudios básicos realizados en el INTEC por estudiantes que se propongan seguir su formación de grado en una serie de carreras acordadas. El título profesional es avalado por estas universidades.

Corea del Sur: una experiencia inolvidable, cambiante y enriquecedora

Durante el verano de este año pude participar en un programa de movilidad en Dongseo University en el que aprendí acerca de ICT Convergence, un fenómeno en la industria de las telecomunicaciones para integrar servicios, contenido y medios de comunicación bajo una tecnología central o ecosistema.

Por: Raúl Peña/Estudiante de Término de la Carrera de Ingeniería de Sistemas

BUSAN, COREA.Seguir nuestros sueños y luchar por alcanzarlos debe ser siempre el motor que impulse nuestras vidas, esta frase ha inspirado mi accionar personal y profesional. Como estudiante de término de la carrera de Ingeniería de Sistemas del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) fui seleccionado para representar la región del Caribe en el “GKS Summer Program for African and Latin American Students”, en Corea del Sur.

Ese programa académico enseña ICT Convergence que es un fenómeno en la industria de las telecomunicaciones para integrar servicios, contenido y medios de comunicación bajo una tecnología central o ecosistema.

A través del Departamento de Movilidad Estudiantil del INTEC pude acceder a esta experiencia académica.  Confieso que al inicio estuve un poco dudoso sobre si aplicar o no, pero finalmente me decidí a hacerlo. Para aplicar, me solicitaron mi récord de notas, carta de recomendación de un profesor, carta de dominio del idioma inglés, un ensayo de las razones por la cuales quería participar en ese programa y un ensayo proponiendo un proyecto a desarrollar una vez estando en Dongseo University. El proyecto que propuse fue basado en Digital Forensics.

Ya a inicios de mayo me notificaron que había quedado seleccionado entre 40 estudiantes de Tecnología a ser entrevistados de un universo de más de 300 en la región, me abordaron con preguntas y me examinaron en lógica y algoritmia.

 

Terminado el mes de mayo, recibí el correo informándome que fui seleccionado como único dominicano de Computer Science que participaría en este programa. Y así, cargado de ilusiones e infinito deseo de aprender y crecer, emprendí este camino hacia Corea del Sur.

Estar durante cinco semanas en Corea del Sur fue una experiencia inolvidable, cambiante y que me motivó a seguir luchando por un mejor futuro. En el lado cultural, este programa me brindo una inmersión sin igual, pude visitar templos antiguos, museos de historia antigua/moderna y monumentos históricos. También tome clases de coreano y de cocina (cocine bulgogi), experiencia con instrumentos (Janggu), vestimentas clásicas (Hanbok) y también clases de artes marciales (Taekwondo).

En el lado académico, el programa me ofreció clases en Internet de las Cosas, Machine Learning e Inteligencia Artificial, Visión de Computadoras, Realidad Virtual y Forensia Digital (Investigación de Crimen Digital). Las clases eran de muy alto nivel, con excelentes profesores los cuales exigían horas de estudio fuera de clases. Los profesores fueron muy atentos y se interesaron por conocer nuestras pasiones, deseos de aprender, investigar y crear. También eran muy divertidos, en ocasiones nos invitaron a cenar y a karaokes a cantar.

Como estudiante en Corea del Sur me hospedé en un dormitorio de la universidad, en el mismo tenía un compañero de cuarto e inmediatamente asumí responsabilidades como lavar mi ropa, ordenar mi cuarto, planchar, limpiar mi habitación y baño. Por pura casualidad nuestro programa colisiono con un intercambio asiático de verano (ASP Summer Program), y esto me permitió conocer a jóvenes asiáticos de más de 13 diferentes países, cada país tiene su toque, aprendí bastante de la cultura de algunos de ellos con los que hice amistades.

Estudiar en el extranjero me permitió abrir mi mente culturalmente, Corea del Sur es un país con tradiciones muy diferentes y marcadas: maneras de conversar, formas de relacionarse con los demás, modales, tabúes y actividades sociales. Los coreanos son personas bien tranquilas, muy puntuales y alegres.

Como extranjero me sentí, en ocasiones, en el foco de atención, pero fui sorprendido múltiples veces por la gran amabilidad de los coreanos hacia nosotros. También, a pesar de que Busan es la segunda ciudad más grande de Corea del Sur, con una población de aproximadamente 3.4 millones, las personas la ciudad te hacen sentir como parte de una gran comunidad. Fueron pocas las veces en las que vi personas caminando solas. Los coreanos realizan todas las actividades en grupo, se ayudan, almuerzan y se divierten (tanto así, que en los restaurantes sirven muchos platos para compartir en el centro de la mesa y en ocasiones si todos ordenamos lo mismo pues lo sirven en un solo plato en el centro). Este sentido de comunidad y de transmitir siempre alegría a los demás es algo que no es tan fácil de encontrar en las ciudades modernas, ya que todos están concentrados en sus vidas.

También esta experiencia trajo consigo dificultades y situaciones donde me toco utilizar mi intuición para seguir adelante. Imagínate estar en una ciudad sin manejar el idioma en que la mayoría no habla inglés ni el español, donde todo estaba en coreano.

Recuerdo durar más de 20 minutos tratando de ordenar una hamburguesa pues no tenía Internet para ayudarme de Google, pero logré hacerlo a través de señas (no oficiales) mientras me reía con la cajera. En otra ocasión tuve que tomar el metro y el autobús por mi cuenta y me encontré con la necesidad de pedir ayuda dentro del autobús porque las paradas estaban en coreano y mis instrucciones estaban en inglés. Al final solo mi intuición y creatividad me ayudo a pedir esa hamburguesa y a bajarme en la parada indicada. Definitivamente, sumergirme en una cultura tan distinta a las culturas latinoamericanas constituyó un espacio de crecimiento que me ha dado herramientas valiosas para seguir mi proceso de formación como ser humano y futuro profesional comprometido con mi generación y mi país.

Esta movilidad me brindó la  oportunidad de interactuar con unos 20 estudiantes de Latinoamérica, procedentes de México, Costa Rica, Guatemala, Colombia, Brasil, Perú, El Salvador, Ecuador, Bolivia, Argentina y Chile, lo que me permitió nutrirme de otros modelos de trabajo, que si bien es cierto tienen puntos de diferenciación, no es menos cierto que tenemos grandes objetivos comunes que nos dan las bases para desarrollar programas globales, inclusivos, que favorezcan el desarrollo tecnológico de nuestra región y nos permita contribuir al desarrollo de nuestras sociedades.

Raúl Peña