¿Realmente somos buenos haciendo varias cosas a la vez?

En el mundo hiperconectado y acelerado en que vivimos, se nos ha vendido la idea de que los seres humanos poseemos la capacidad de hacer múltiples tareas a la vez, pero ¿será esto cierto?

Buscando respuesta a la pregunta consultamos a la psicóloga clínica y de la salud Maricécili Mora Ramis, docente del Área de Ciencias Sociales y Humanidades, y Egresada Destacada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

Mora plantea que “estamos tan acostumbrados a abrir el sistema operativo Windows en diferentes ventanas que tenemos la impresión de que nuestro cerebro puede funcionar igual, y no es cierto. En general, somos mucho menos eficaces de lo que creemos cuando intentamos hacer varias tareas que exigen atención al mismo tiempo”.

La experta señala que lo que se suele llamar multitasking no significa que el cerebro esté realizando dos actividades complejas de manera simultánea. “En la mayoría de los casos, está cambiando rápidamente el foco de atención de una tarea a otra”, argumenta, al tiempo de puntualizar que ese cambio tiene un coste para el ser humano.

“Cada vez que pasamos, por ejemplo, de tomar apuntes en una clase a responder un mensaje y luego volvemos a la explicación del profesor, el cerebro necesita reorientarse, tiene que recordar qué estaba haciendo, recuperar la información relevante y volver a concentrarse. Aunque este proceso pueda durar apenas unos segundos, repetido muchas veces termina afectando la velocidad, la precisión y la comprensión”, sostiene.

En tal sentido, precisa que la atención tiene una capacidad limitada. “Podemos realizar de forma simultánea algunas actividades cuando una de ellas está muy automatizada, caminar mientras conversamos, por ejemplo, pero la situación cambia cuando ambas tareas requieren razonamiento, memoria de trabajo o toma de decisiones. Estudiar un texto difícil mientras se revisan redes sociales, escribir un trabajo mientras se responde un chat o seguir una clase mientras se alterna entre varias aplicaciones obliga al sistema atencional a competir por recursos”.

Más errores

Mora señala que asumirnos como “multitasking” genera una mayor cantidad de errores, más tiempo para terminar las tareas y un aprendizaje más superficial. Asimismo, destaca que las interrupciones frecuentes dificultan mantener la información activa en la memoria de trabajo, que es fundamental para comprender, relacionar ideas y resolver problemas. Por eso una persona puede pasar dos horas “estudiando” y descubrir después que recuerda mucho menos de lo esperado.

La experta considera que los humanos sobreestiman la habilidad para hacer varias tareas a la vez. “La sensación de estar muy activos puede confundirse con ser productivos. Cambiar constantemente entre estímulos produce movimiento y novedad, pero estar ocupado no equivale necesariamente a estar concentrado”, explica.

La psicóloga considera que una estrategia más eficaz consiste en trabajar por bloques, “es mejor elegir una tarea, reducir las notificaciones y mantener el foco durante un periodo concreto antes de cambiar de actividad. También ayuda agrupar tareas similares, por ejemplo, responder mensajes en un momento determinado en lugar de interrumpir repetidamente una lectura o una clase”.

Mora concluye que  el cerebro puede atender a muchas cosas a lo largo del día, pero funciona mejor cuando las tareas cognitivamente exigentes se realizan de manera secuencial. “La calidad de la atención mejora cuando damos a cada actividad el espacio mental que necesita”, recomienda.

“En un mundo hiperconectado como el nuestro, notamos las dificultades graves que presentamos en nuestros procesos atencionales. Es necesario aprender habilidades para salir de la trampa de que funcionamos como Windows. No somos una máquina y requerimos cierto ritmo para poder tener mejor rendimiento”, sostiene.

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