Por: Colaborador - marzo 11, 2016

Mucho se ha hablado de una posible rebelión de las máquinas, ¿y si ya inició? Nuestro casi egresado de la especialidad en Estadística Aplicada a los Negocios, Juan Alexander Pascual Rober, nos comparte un relato para que reflexionemos sobre el tema

 

 

Siempre existen frases pegajosas que se adhieren a nuestra memoria como goma de mascar a la suela del zapato; una de tantas es la que recientemente corretea por mi mente: “Si es rápido y es gratis, entonces why not?” que es parte de una canción cuyo autor es un “Salmón”, Andrés Calamaro, músico argentino, un emblema del rock latinoamericano.

Lo que realmente me gusta de esa canción es su forma de concluir “entonces why not?”, como queriendo decir: ¡Ha! Ok. Es una afirmación vaga, tal vez, un tanto desinteresada, o simplemente llena de doble sentido, lo que la hace aún más rica. Es esa, la sensación que acompaña a muchos “entes ofimáticos”, maestros del servicio al cliente, que no tienen otra respuesta a situaciones incómodas. Ejemplo, el combate, nunca esperado, siempre oportuno, entre el hombre y la impresora (oscura música de fondo), Johann Gutenberg, nunca imaginó que las descendencias tecnológicas de su creación, serían tan rencorosas. Lo puedo así afirmar, lo he visto, y en carne propia lo he vivido.

Como bien sabrán, las vidas en las oficinas, son muchas veces super-mega-ultra ajetreadas, cargadas de mucha tensión, y sobre todo se es testigo de transformaciones inimaginables de un individuo al que crees conocer (pasas más horas con él, muchas veces, que con tú familia), pero que de buenas a primeras cambia, los efectos de estas mutaciones van, desde ovejas que se convierten en dragones cubiertos de lana hasta monos bípedos y ponzoñosos. Para afrontar esta realidad, debes adoptar la misma actitud de Santo Tomás “ver para creer” porque aunque seas un crédulo más, debes estar ahí para que te puedas convencer.

Son muchas las historias, bromas, chistes y cuentos que se extraen de nuestras experiencias acerca de estos “entes tecnológicos”. Se preguntaran porqué los he bautizados de esta manera, esto a razón de que no son más que meros equipos a nuestra disposición, para facilitarnos la vida, cosa que muchos podrían catalogar de errada, dependiendo del momento, naturalmente. Esto así, porque el sabor amargo que han tenido en sus bocas es producto de una jugarreta mal intencionada efectuada por las Impresoras.

Es probable que muchos me cataloguen de loco, pero creo que las Impresoras de todo el mundo están dotadas de una conciencia imperfecta, pero capaz de celar y sobre todo vengar. Si no pregunten a Paco Jiménez, un compañero, vecino de cubículo, quien preparaba un informe que debía entregar a las cuatro de la tarde, pero que desafortunadamente no logró a tiempo, siendo responsable de esto una Impresora Multifuncional, laser, con una capacidad extraordinaria para imprimir, escáner y copiadora integrada. Imagino que la misma, cansada de escuchar tantas veces la quejas de Paco Jiménez: “a esta empresa sí que le gusta comprar porquerías como esta” o “cuando saldremos de esta vieja condenada”; cosa que pago caro, la Impresora guardo para sí, el odio hacia Paco, y espero, como el que espera a robar, el momento perfecto, posteriormente alcanzando el éxito.

Pobre Paco, no logró entregar el informe a tiempo, él Jefe, lo fulminó en su paredón personal, a quema ropa, sin piedad. Sentí que nuestra antagonista, disfruto bastante el rostro de Paco, cuyo espíritu murió, volviendo a la vida semanas después.

¿Qué podía hacer Paco? ¿Cómo podía justificar el hecho de que la impresora no le permitió entregar a tiempo el informe? La concesión por parte de los fabricantes de este vil equipo, es cuestionable, esto debido a que a siglos de evolución aún no han podido crear la Impresora perfecta. Este simple ejemplo, no es nada comparado con lo que le paso a Odette, la hermosa, muy elegante, llena de gracia, secretaria del Gerente de Operaciones, quien, como les mencioné en líneas anteriores, sufrió una de esas transformaciones extremas.

Era el mes de enero, se había activado la alerta de auditorías, planificaciones, redacción de informes y preparación de presupuestos. Odette, muy organizada por cierto, estaba cargada de trabajo, su Jefe, un “Gurú” de la desorganización, la improvisación, y el arte de dejar para el mañana lo que debía hacer, presionaba constantemente a su secretaria, quien en un principio, supo manejar con gran entereza todos y cada uno de los encargos.

Pero como muchas cosas en la vida, ese era un ritmo que no pudo mantener todo el mes, siendo la tercera semana, donde empezamos a notar cambios, no solo en la brillante secretaria: La Gerente De Compras, Lic. Enriqueta Octave, hacía días, se había transformado en un Grifo, en cambio el Gerente Administrativo, mucho antes que las anteriores, era un Ogro; ambos azotaban sus distintos departamentos. Lo mismo ocurrió con la bella oficinista, quién un lunes, llegó con colmillos, de manera paulatina, empezó a salirle mucho pelo, hasta que un miércoles, la impresora o tal vez la luna llena, produjeron su total transformación. Muchos apuntan a la luna Llena, en cambio yo, puedo asegurar que la impresora es la responsable, ya que fue en la mañana cuando Odette entró en el cuarto de impresión, luego de muchas maldiciones, golpes y arañazos, la escuchamos aullar ¿Qué tan malvados pueden ser estos aparatos? ¿Me creen ahora?

La vida continúa, ella está ahí, en el cuarto de impresiones, vieja y desganada, pero atenta, vigilante, como quien espera a que des, un paso en falso y entonces… ¿No habrá en este mundo algún árbol que proteste?

Colaborador

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